Anagramme & Informationen zu | Spanisch Wort PACATA
PACATA
Anzahl der Buchstaben
6
Ist Palindrom
Nein
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Beispiele für die Verwendung von PACATA in einem Satz
- La pacata educación que había recibido la reina María Josefa Amalia en el convento y su inexperiencia dieron lugar a que ella, horrorizada, no pudiera consumar el matrimonio en la noche de bodas presa de un profundo pánico.
- La revista se caracterizaba por su iconoclasia y no sólo todo el espectro político del momento era su blanco, sino que la burla y la ironía alcanzaban también a los prejuicios y pudores de la sociedad de clase media argentina, bastante pacata en la época.
- La revista fue una verdadera brisa fresca en la Buenos Aires de esa época, atrayendo por su gráfica de un estilo más suelto y menos previsible que la del semanario Patoruzú y un erotismo que luego resultaría naif, pero que venía a romper con la pacata versión de los semanarios de la época en esa ciudad.
- La naturaleza abiertamente erótica de sus obras solía verse "suavizada" por un enfoque alegórico, o simbólico, que la hacía de algún modo más admisible para la pacata opinión pública de la burguesía vienesa.
- Basada en una historia real, la pieza relata las peripecias de un grupo de vedettes de Revista que llega a una pequeña ciudad provinciana en la oscura España de la época, llamada Puente San Gil, y son recibidas con agresividad y desprecio por la burguesía ultraconservadora y pacata, hasta el punto de llegar a ser denunciadas y apresadas.
- Allí, en esa nueva dirección, Ana pasó los años administrando y vendiendo, contribuyendo socialmente para la pacata y pequeña capital paranaense, en la medida en que el número de empleados de la tienda creció, siendo así contratados nuevos vendedores, también de prestadores de pequeños servicios y costureras para las diversas máquinas.
- Fue hijo bastardo, condición que exaltó a lo largo de su tumultuosa vida, en una sociedad pacata y llena de convencionalismos.
- Sobre esto, García Gutiérrez sostiene que la poeta:
Sufrió la desconfianza de la Academia modernista, que no la consideró miembro de pleno derecho pese a sus méritos y solicitudes; el displicente veto de la uruguaya Generación del 900, que la dejó hacer pero tras un muro de cristal que la excluyó higiénicamente y actuó de lupa deformante: no vieron al otro lado a la poeta-hermana embarcada en la misma causa, sino a la encarnación del arquetipo femenino finisecular; y la curiosidad malsana, demonizadora, de una sociedad pacata y morbosa que sólo vio sus versos eróticos y la literalidad que parecía derivarse de ellos.
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